Sziget Festival. Pasaporte a la libertad.

Tanto ajetreo tenía que pasar factura y vaya si pasó factura. El día de “turismo” que tenía pensado se quedó en una tarde de paseo y la fiesta que tenía preparada para el viernes se convirtió en un par de cañas. Menos mal, está bien viajar pero tampoco hay que dejarse años de vida en ello. Además, lo tenía decidido, mi próximo desafío era el festival Sziget para el día siguiente y tenía que descansar para poder ofrecer mi estándar de calidad en estos eventos.

Nada más llegar a Budapest me enteré que existía un festival de música grandioso y que iba a tener lugar esa misma semana. En absoluto pensaba ir, porque después de un inolvidable Roskilde con hermanos y amigos, qué podía ofrecerme Sziget.

Tardé un par de días en asumirlo pero tenía que ir a ese festival, era casi una obligación. Y una vez asumido todo fue mucho más fácil. Todo es mucho más fácil cuando se asume lo inevitable. Tenía la oportunidad de enfrentarme a la batalla de un festival donde no conocía a ninguna de las cerca de 100.000 personas que me rodeaban. Puede que fuera lo que estaba esperando en el fondo de este viaje. Volví a recordar que era libre y no quería desaprovechar esa oportunidad. Para mi sí se convirtió en la verdadera Island of Freedom que reza su eslogan, con su pasaporte y todo oigan.

Pasaportes a la libertad

Pasaportes a la libertad

Ya con la entrada del sábado en la mano compartí el taxi para ir a la famosa isla del Danubio donde tenía lugar el festival con mis compañeras de habitación. Los primeros conciertos los pasé con ellas. Entre los conciertos memorables: mis queridos Editors que se dedicaron a realizar un show impecable y cargado de emociones. Seguido por una fiesta llena de color,…de ahí el original nombre de Colour Party. Infinidad de polvos de colores volaban de una cara a otra de desconocidos, incluida la mía. Una auténtica guerra de buen rollo en 3D y colourfull. A partir de ahí la noche se abalanzó sobre mi (ya estaba solo) pero la oscuridad no esté hecha para este festival y el color y la luz me acompañaron toda la noche. Puedo decir poco de los grupos, simplemente puedo hablar de sensaciones, de música en diferentes escenarios y de personas que se cruzaban en mi camino para iluminarme el sendero a seguir en esa noche de MÚSICA en mayúsculas y de experiencias que no esperaba tener a los 32 años de esta vida. Sin descartar un pequeño intercambio de besos apasionados con una bella húngara, que por cierto no fue lo mejor de la noche,..ni mucho menos, pero contribuía a agrandar la leyenda de esa noche.

Si la primera noche fue el descubrimiento, la segunda fue la conquista. Esta vez flanqueado por mis leales caballeros Ted y Flirt (T&D), tenía mucho que enseñarles a mis nuevos amigos. Sin lugar a dudas todo fue muy diferente, una vez más ellos aprovecharon mi experiencia y yo su ilusión y juventud desbordada por vivir un algo nuevo para ellos. Como un hermano mayor lo único que me preocupó es que ellos se lo pasaran en grande…mucha responsabilidad para mi. Menos mal que ellos solos se bastan para convertir cualquier situación en divertida..o hilarious, como decían ellos. Entre los conciertazos que vimos, resaltar Tame Impala que aún no había visto y por supuesto no decepcionaron y eso que lo tuvimos complicado pues lo elegimos por encima de la gran fiesta que fue David Guetta….pero la música está por encima de las lucecitas y el tumulto. También disfruté con los siempre marchosos Frand Ferdinand y con los Boys Noize que me sorprendieron con alocada música digna de ser vivida sin camiseta entre la gente de la primera fila…ale a lo loco!!!!

Todo fue un no parar como en el día anterior, pero mejor. Conociendo a gente alucinante e igualmente divertida y chicas que perfectamente podrían haber sido portada en revistas de moda húngaras, francesas, holandesas, italianas,… Todo fue hablar y reír, pero que bien sienta compartir el espacio-tiempo con diosas simpáticas para variar (como recordaba el bueno de Ted). Alguna de ellas cayó en redes de Flirt…de ahí su pseudónimo. Nos reímos volviendo al hostal en taxi mientras me contaba sus desventuras con ella aquella noche. Aún tuvimos fuerzas de tomar la última cerveza en la puerta del hostal con un amanecer impaciente por llegar mientras hablábamos de nuestras  vidas como si fuéramos amigos desde niños.

Sin lugar a dudas, lo mejor del viaje ha sido poder conocer a tanta gente nueva. A muchos ya les he olvidado, pero hay otros tantos que no olvidaré. Y con unos pocos (T&F) intentaré mantener el contacto por que es gente que merece la pena y pueden aportar mucho a mi vida. Quizás no ahora,..pero lo harán pues son gente única, lo sé.

TEMAZO…Tame Imapala

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