Diario de un mochilero solitario por Hungría (II). No pain no gain.

Hice caso a Mate (en este caso no es un pseudónimo) y me vine al sur de Hungría. Resulta que aquí hay un lago al que llaman La playa de Hungría, sin lugar a dudas eso es sinónimo de levante Español. El turismo nacional viene aquí a descansar y darse un baño. Las probabilidades de divertirme conociendo gente se reducían. No obstante Mate no ser refería a esto cuando me aconsejó venir al sur. El hacía referencia a una zona rural llena de pequeños pueblos rurales que trabajan la vid, desde donde se disfruta de una de las mejores vistas de toda Hungría atisbando el lago desde las colinas y por supuesto con una copa de vino en la mano.

El primer día, bueno la primera tarde decidí pasarla en la playa del lago y preparar la siguiente jornada. A pesar de toda la “costa” que tiene el lago, las playas son privadas, por lo general pertenecientes a un camping. Me costó descubrirlo…andando durante mucho tiempo hasta que alguna lugareña me lo advirtió. Así que nada a pagar 600 florines, parece mucho pero son unos 2 euros. El resto del día lo ocupé buscando  una cama donde dormir al día siguiente, más que nada porque era temporada alta y había pocas pensiones que acogiera a una sola persona como yo. Gracias a una empresa dedicada a buscar apartamentos para los turistas encontré una habitación. Aunque para ese momento no estaba preocupado porque, como me aseguró la empleada, Orsi, si no encontraba alguna cama me haría un hueco en la suya….Cierto, bueno no era en su cama, sino en su casa, supongo que en el sofá…no todo podía ser tan fácil.

Al día siguiente tenía todos pensado y acorde con Mate decidí recorrer las laderas idílicas sobre el Lago Balaton. Alquilé una bici para todo el día (2900 florines) y según una guía había una ruta preciosa de tan solo 52 kilómetros de “mid-range experience”. Joder con el nivel medio de experiencia!!! Menos mal que el bueno de Stefan (De la ring pensión) me preparó un buen desayuno porque si no caigo desmayado nada más empezar. Menuda subida, claro también era normal porque estaba a nivel 0 y tenía que subir una colina para poder ver el lago en todo su esplendor. Sólo que no me esperaba que la subida entera fuera al principio.

Pues allí estaba yo sin coger una bici desde mi época de Erasmus subiendo un puerto de primera. Tuve que pararme dos o tres veces para hacer fotos e hidratarme, pues, como dice el topicazo, hacía un sol de justicia y a mi me habían declarado culpable. Vaya castigo! Pero al final se subió. NO PAIN NO GAIN rezaba una pintada en la carretera al final del puerto. Desde luego que sí. Hay que apuntar que supuestamente iba con suficientes provisiones de agua, sándwich y plátanos. Pero subiendo ese desnivel y a 38 grados el agua se bebe sola (nunca pensé que dijera eso del agua). Gracias a dios algún lugareño, harto de encontrarse a los ciclistas inconscientes en el suelo, esparció cada pocos metros botellas de agua en el arcén de la carretera…agua con gas, por supuesto…solo deciros que desde entonces me gusta el agua con gas…true story.

No pain No gain

Una vez superados esos primeros 10 kilómetros de subida el resto estaba hecho, sólo faltaban 42 según la guía. Unas viñas por aquí, un castillo por allá, más viñas, una dulce visión del lago, casas rurales, pueblerinos húngaros en los bares y el camino estaba casi acabado…hasta que decidí improvisar. Mezclé la ruta número 2 con la ruta número 3. Se dice que perdiéndonos nos encontramos a nosotros mismos. Sí muy bonito,..pero me perdí. La bici la tenía que entregar a las 21.00 (misión bastante asumible después de haber cogido la bici a las 10.00 de la mañana), pero eran las 20.00 y estaba perdido en la península de Tihany, antes me había parado para darme un merecido descanso y un gratificante baño en una de las playas privadas que encontré por menos de un euros.

Así que la última hora y media fue una contrareloj en toda regla, con el disfrute incluido de vistas y visita relámpago al precioso pueblo de Tihany, cuentan que de las más bonitas de Hungría (según Orsi). Anochecía y cada vez tenía que ir más rápido, eso si era agonia…pero lo logré. Después de 10 horas de pedaleo conseguí entregar la bici a tiempo.

Así que allí estaba, después de una ducha, celebrando mi victoria en el bar del lugar el triunfo en el “Alpe duez”  húngaro. Un buen vaso de vino proveniente de los viñedos que acababa de ver y un plato de carne con patatas. A punto de irme a dormir se me ocurre preguntarle a la camarera que era eso que estaba comiendo todo el mundo, “pues la especialidad de la casa” y me lo dice ahora, casi sin hambre, “pues tráigame uno, que no falte de nada”…y  “otro vaso de vino de paso”.

El plato en cuestión es una tostada gigante con un topping de hígado de algún animal con una salsa ultrapicante…tanto es así que me dio tiempo a terminar la crónica del día…bueno y a terminar 3 vasos de vino de la zona.

SALUD!

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