Solo un segundo. Roskilde.

Tengo un par de post pendientes: II parte de NYC y III parte de Roskilde, y creo que se cual elegir, Roskilde, siempre Roskilde. Además prometí a la susodicha el gran honor de que escribiría sobre ella en mi blog. Dejamos el post anterior en la noche del sábado, atrás quedaba un día épico de música. Después de Sigur Ros cada uno vivió su propia historia personal. A algunos les valió con comerse una pizza entera solos y regresar misteriosamente horas más tarde al campamento base, aún sin saber como. Otros fueron vencidos por su “alter ego” personificado en el mismísimo JL. Algunos disfrutaban de su noche bailando como no habían hecho en años, olvidando cualquier adversidad ajena a dejarse la piel en las carpas de baile. A mi el destino me preparó una lección…que raro, siempre me la lía el destino. Espero por lo menos aprender de ella.

Para poner en antecedentes al personal la conocí como se conoce a la gran mayoría de la gente en el festival, vino a la bandera. EASY. Pero por diferentes motivos no pudimos hacerla mucho caso, bueno…el principal es que trabajaba de voluntaria por allí y se pasaba fugazmente a saludarnos. El segundo motivo (“off the record”) es que siempre que venía estábamos batallando con danesas, suecas y dios sabe que otras diosas nórdicas. Su divinidad íbera quedaba relegada a segundo plano.

Cuando la descubrí de verdad fue el sábado. Ahí estaba en el concierto de Sigur Ros, sola con nosotros, esperando pasar un buen rato con gente con la que apenas había mantenido un par de conversaciones. Yo tampoco la conocía, pero teníamos la oportunidad única de conocernos esa misma noche. Ahora veo que fue demasiado tarde.

Bailamos juntos, nos reímos juntos, nos besamos con pasión (ver post anterior) y compartimos las intimidades de una noche de baile y fogosidad. No hicimos nada del otro mundo, simplemente vivimos nuestro mundo. No existía nada más en la noche del festival: Ella y yo. La acompañé a su tienda (a unos 45 minutos de la mía). Nos despedimos con promesas que solo se pueden cumplir en madrugadas más lúcidas. Aún así tuve fuerzas camino a mi tienda de bailar solo en alguna rave improvisada con las primeras luces de la mañana, deslumbrado, sin embargo, por la intensidad de sus ojos verdes. Eso fue todo. Unas horas en una noche de verano en un “país” al que no pertenecemos, pero que desde ese momento nadie nos podrá deportar.

Volví a mi campamento con la sensación de haber vivido una día memorable, pero no fue hasta el día siguiente cuando la vi por última vez, solo de pasada, que todo había cambiado. Ya no me valían otras negociaciones abiertas con otras chicas, solo me valía ella. Pero como me suele pasar, la perdí. Y, aunque, la he vuelto a encontrar en el maravilloso mundo Facebook, estoy seguro de que la he perdido. Como bien dice la canción La segunda oportunidad de La habitación roja :.. “volver a casa pensando que no ..que ya no volverá a llamar…pero que no podrá olvidar..” Eso es, no lo podrá olvidar y permaneceré siempre en su recuerdo y, bueno, también ella en los míos. Como bien se explica en una conversación de Alicia en el País de las Maravillas: Alicia: ¿Cuánto tiempo es para siempre? Conejo: A veces sólo un segundo. En este caso valió una noche para hacerlo eterno.

No me volverá a llamar pero lo que sí he encontrado es un sendero a seguir. Ya sé lo que quiero y no me valen atajos. Lo quiero todo. La quiero a “ella”. Con esa chica no será posible pero tengo claro como es la persona que quiero a mi lado y, como digo, “ella” no es. Todo se ha diluido y a los hechos me remito.

Lección primera aprendida: Puedo jugar a los médicos con alguna, pero ya no quiero una vida de juegos, quiero una vida en pareja con la confianza y las confidencias que ello implica.

Lección segunda: Vive cada experiencia como si fuera la última vez, exprime y disfruta cada momento, porque de hecho es la última. Por ejemplo, no habrá una noche igual en Roskilde.

Lección tercera: No prejuzgues hasta que no abras el precinto entero. La negué, como Pedro, tres veces antes del sábado y ella pasó de mi otras tres veces después. Estamos empate, Fair enough. Yo no la conocía y la juzgué por anticipado y ella directamente hizo lo sensato, pasar de mi.

No creo que este sea el post que a ella le gustaría leer pero, que cojones, a mi me ha encantado escribir.

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