Crónica Roskilde 2013

Tengo que hacerlo rápido. Pronto, muy pronto se irá esta agradable sensación placentera de bienestar, de sentirse en la nube y no querer bajar. Se irá y sólo quedará un bonito recuerdo e historias entrañables. Por eso tengo que escribir sobre lo vivido en Dinamarca estos últimos días AHORA, por que todavía perdura esa sacudida de felicidad desbordada. Además puede que todavía tenga alcohol en las venas y todo será más fluido (quizás sea sólo resaca, ¿cómo saberlo? estuve 5 días mezclando resacas y borracheras…¿Cómo saberlo?).

Llevaba mucho tiempo sin ver a mis hermanos, más de 6 meses. Y claro, cuando nos juntamos todos es como si el tiempo no hubiera pasado. No hacemos lo mismo ahora que cuando éramos pequeños, pero, para mi, regresan las mismas emociones que cuando jugábamos a los playmobil o al futbol o nos peleábamos jugando a PressingCatch. Hacíamos lo que queríamos (vigilados por los padres, claro), pero éramos libres y nos divertíamos simplemente por el hecho de estar juntos porque siempre inventábamos cosas por hacer. Roskilde es lo mismo: libertad, diversión y hacer lo que más nos gusta.

Supongo que nos gusta ser nosotros mismos rodeados por hermanos y amigos a los que no podemos esconder nada (pues nos conocemos desde hace mucho) y, rodeados también por otros miles (120.000) que no nos conocen de nada y que nos querrán tal y como somos durante algún rato por el simple hecho de haber ido al festival.

Nos gusta pasar tiempo con la gente a la que queremos, nuestros amigos. Disfrutar de sus pequeñas locuras, sus frases ingeniosas o sus coletillas de siempre, sus bailes estrambóticos, sus borracheras incontroladas, sus desprecios con cariño, sus saltos sin mesura en conciertos heavies, sus consejos de padre o comentarios sobre los locos (o locas) de alrededor. O simplemente disfrutar con su compañía en silencio escuchando la música.

 Nos gusta la música. Y más si es en directo. Y más si están The National, Metallica, Sigur Ros, Calexico, The Luminers,…y un largo etcétera de grupos para todos los gustos (desde reguetón, pasando por Rihanna, a grupos étnicos Etíopes o de folk islandés). Para más información de los conciertos podréis leer en http://www.solo-rock.com las crónicas que escribiremos todos nosotros sobre los conciertos.

Nos gusta un buen puro, un buen habano tipo Cohibas. Disfrutado con buenos amigos y buena música.

Nos gusta beber. No siempre, no a todas horas, pero en momentos especiales es bueno que el alcohol sirva como dinamizador. Podría decir el topicazo de que no necesitamos alcohol para pasárnoslo bien pero si lo necesitamos para hacer que una noche se convierta en legendaria y perdure siempre en nuestras memorias. Incluso aquellas noches en las que nuestro cerebro no recuerde nada. Eso exactamente pasó después de Slipknot, el vacío fue absoluto a excepción de alguna conversación o canción suelta (cierto es que las fotos luego ayudan a recordar), pero la contradicción está ahí y esos momentos inexistentes en nuestras memorias serán eternos.

Nos gusta follar. O en su defecto, y tenemos muchos defectos, ver a chicas guapas. Y sí, vimos muchas chicas que podrían estar en alguna revista de moda, lo peor es que el resto eran diosas, porque lo de guapa se les quedaba corto, y me temo que cruzarnos con ellas era lo máximo a lo que aspiramos (30.000 tirando por lo bajo). Follar no. Follar está sobrevalorado en un festival de música (Como diría mi amigo J…tu follas poco…y no le faltaría razón). Un camping de festival no es propicio y las borracheras no ayudan la verdad. Bailar sí, con muchas. Besar también, con algunas. Más o menos forzados..pero ahí están esos besos robados o que me robaron (más a mi hermano, pero eso esotra historia). Durante un baile, durante una charla o simplemente en un cruce de miradas. Esa es la parte fácil. Dar un morreo. Lo difícil es poder continuar con la chica una vez acabado el subidón de la música o del momento. Además en ocasiones se valora más disfrutar y pasar tiempo con tus amigos que con una chica…jajaja…miento y mucho. Cualquiera hubiera dado un brazo por pasar un rato con cualquiera de las diosas que vimos. Pero no fuimos nosotros. Suele pasar.

Nos gusta conocer gente. Y conocimos muuucha gente: el ambiente en este festival es muy abierto y cualquiera quiere hablar o mejor dicho decir sus 4 palabras que conoce en español. Llevar la bandera española ayuda a que se acerquen, lo malo es que son casi siempre chicos los que se acercan, pero alguna chica cae en nuestras redes de simpatía y alcohol. No obstante siempre sacamos una conversación de cualquiera que se acerca y eso nos une un poco más al planeta y a sus habitantes. Nos hace partícipes de sus costumbres o de la idea que tienen por ahí fuera de los españoles. Y eso nos gusta. Nos gusta ofrecer el poco alcohol que podemos meter dentro del recinto o compartir el puro de 10 € la unidad, porque al final siempre sacamos una sonrisa a nuestros invitados y eso también nos gusta (y así de paso mejoramos un poco la #MarcaEspaña que tan de moda está ahora).

Total, que durante unos pocos días al año nos creemos dioses íberos en tierras nórdicas. Y no es para menos. Teníamos todo lo que queríamos y eso nos hizo felices. Se podía distinguir fácilmente la felicidad de cada uno de nosotros irradiando de sus silueta, y eso la gente lo notaba y por eso se acercaba a nosotros, no solo por la bandera. Pero no os engañéis, no es fácil seguir ese ritmo. No es fácil ni es sano. El precio de 5 días de fiesta se paga con una semana cochambrosa en el sofá. Tuvimos la dosis adecuada para un año. No es recomendable tampoco basar la felicidad en todos estos conceptos que he enumerado. No en todos, sobre todo en eso de beber como si no hubiera un mañana  (por que lo hay y tenemos que cuidarnos un poco). Pero sí os recomiendo como parte de la famosa búsqueda de la libertad que paséis tiempo con vuestros seres queridos, conozcáis gente nueva que os enriquezca como personas y que folléis como si no hubiera un mañana (porque no lo hay). Obviedades, sí, pero hay que vivirlas más a menudo. Para muestra un botón (en el siguiente Post).

Lo tuvimos todo en el festival. Pero lo mejor de todo es que aún posible tenerlo todo si nosotros queremos. Como dice una cita de por ahí…puede que de Churchill (como todas las citas falsas de twitter): “Dos cosas te definen: Tu paciencia cuando no tienes nada y tu actitud cuando lo tienes todo” ACTITUD ese es el enfoque.

Sí, al final he tenido que meter un poco de moraleja al cuento. Ahora os dejo una canción que no es que la haya escuchado en el festival, sino mientras escribía esta crónica, pero merece toda vuestra atención. Por que la música, la buena música (cualquiera hecha por buenos músicos), nos salvará. El gran Leonard.

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