Memorias Líquidas por Enric González

Soy muy follower de mis follows (el nuevo: “soy muy amigo de mis amigos”) y cuando más de uno y de dos y de tres recomiendan un libro con sus tuits…joder…estoy tardando en comprarlo. Quien dijo que el marketing online estaba muerto.  Para ser sinceros no tenía mucha idea de que iba el libro, y casi no había leído nada de este gran periodista (y mejor persona…¡toma! ¡segundo topicazo!) salvo algún artículo en Jot Down. Así que cuando lo cogí en la central y leí un poco la sinopsis…pensé: “buah! Una biografía, y de un periodista, ¡eso tiene que ser aburridísimo!”. Claro es que no había caido que la gente que lo recomendaba eran todos periodistas (Ana Pastor, Jordi Évole,…). Lo compré, ya no podía dar media vuelta, y, sinceramente, no me arrepiento.

Como saben mis lectores más habituales soy más de números y siempre he estado alejado del mundo periodístico, pues creía, de alguna manera, que sería tedioso ir todo el rato detrás de la noticia. Pero nada más lejos de la realidad. Una vez metido en el meollo del libro te das cuenta que Enric ha estado metido en unos buenos jaleos de la historia periodística española y mundial, al haber sido corresponsal de las ciudades más importantes del mundo moderno. Una aventura por vida de la que en ocasiones siento envidia de las personas y mundos que ha conocido, pues mi primera intención cuando elegí la carrera fue la posibilidad que ofrecía esta de trabajar en varios países, dependiendo de donde estuviera la obra en cuestión.

Sin destripar nada del libro puedo sacar tres grandes conclusiones de la vida o de algo, yo que sé.

La primera, y no por ella la más (ni la menos) importante, todos somos iguales. Muchas de las personas que ahora son relevantes e influyentes en la sociedad empezaron desde abajo, luchando por lo que querían y/o creían. En el fondo (y en la superficie) son personas iguales que tu y que yo que han llegado lejos, pero que siguen teniendo las mismas inquietudes, los mismos problemas (a lo mejor de dimensiones diferentes) y el mismo deseo de ser feliz y relacionarse con otras personas. Por lo tanto no se puede uno achantar ante nadie…aunque sea la persona más influyente del jodido universo. Lo que si aconsejo es dejarse deslumbrar por su estela y aprender de ellos en lo que se pueda. Cierto es que hay ciertas personas que llegan donde llegan con malas artes…y hay que saber diferenciarlas para alejarse de ellas en cuanto se tenga la oportunidad. Como creo que Enric hace en el transcurso de su vida.

La segunda trata de la vida en los periódicos de otra época. Una etapa fascinante del periodismo, donde todo se ponía en común en la redacción del periódico. Con alguna copa que otra de por medio y tras alguna acalorada discusión se buscaba el enfoque de la noticia y después se redactaban (de ahí el título del libro: Memorias líquidas). Se rumorea que alguno de los mejores artículos fueron escritos en estado de embriaguez. La verdad es que no me extraña, hasta cierto punto el alcohol puede que te deje pensar con más claridad y, sin ninguna duda, hace que fluyan las palabras más suavemente. Todo parece cuadrar, todas las palabras parece que están en el sitio que le corresponde. Lo digo por experiencia propia, pues ahora estoy con un Run&Rocks y no va mal la cosa.

La tercera. La influencia actual de los bancos, inversores, lobbies y grandes empresas en todas las ramas de nuestra suciedad. Cómo el capital ha ido pudriendo periódicos que marcaron un hito del progresismo (como era El País) o televisiones públicas o partidos políticos. Esto último mucho más grave, porque no solo pudre los partidos políticos sino que a larga influye a los gobiernos que crean leyes que favorecen a unos pocos a los que el partido debe dinero para condonar deudas, excarcelar banqueros o crear leyes para que LADRONES puedan dirigir bancos. Nunca me ha gustado decir a quien he votado, pero ahora lo puedo decir con orgullo. Es un partido que se auto subvenciona, sin pedir prestamos. Además pude ver las cuentas de las últimas elecciones, todo transparente. Se trata de Equo…puede que sea utópico pero creo en ellos, creo en que tenemos que hacer algo más allá de cuidar a los mercados. Tenemos que cuidar a nuestra gente y el mundo donde vivimos. Además ya no leo periódicos, sólo leo Jot Down y Mongolia. Este último no se si han pedido préstamos o si tienen alguien que les avale, pero aparte de las chorradas que dicen, dan tralla a todos y realizan periodismo de investigación sin complejos (sí, puede que algo sesgada la información) como una vez se hizo en este país…muy lejos de ir a preguntar a Corinha que opina de la monarquía.

Un episodio de la vida de Enric me resulta cuanto menos dramático. No puedo ni imaginar algo peor que se te muera un hijo. No sabría como reaccionar, no sabría si me levantaría de ese golpe tan duro de la vida. Y yo ahora pensando en banalidades como que te deje una novia, que puede que fuera incluso mejor para mí. No tengo ningún derecho a quejarme de la vida. Tengo que despertar ya, tengo que aprender a priorizar las cosas importantes de esta vida.

Se supone que es una crítica al libro….y por lo menos voy a decir una cosa que no me gustó…se acaba rápido, demasiado rápido. Quizás Enric tardó menos en escribir ese libro que yo en redactar este post. Por suerte para mi, continuará escribiendo y podré seguir disfrutando de su personalidad reflejada en su escritura.

Ahora otro clasicazo…Tonight we fly!!

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